Ácido sin Ribonucleico

Libre albeldrío

16:04 Wilander Dávila 10 Comentarios Etiqueta:

 

Recuerdo cuando después de cada rebeldía y cada berrinche, mi mamá enojada, me gritaba: ¡haz lo que quieras! 

Mi mamá le comentaba a mi papá, y era como una epidemia. Lo contagiaba del enojo y él no me gritaba, solo me castigaba, pero sus castigos eran peculiares, me obligaba a leer, cualquier ejemplar, en voz alta, sin pataleos y sin excusas. 

- Pero papá...

- No nada, más duro que no escucho.

Para más RIP, tenía que prestar mucha atención a lo que leía, el cierre de tal ceremonia era una discusión acerca de lo aprendido en aquella lectura. Ni para saltar algunas líneas. 

En ocasiones, me conectaba mucho, emprendía un viajecito mental, modificaba un poco las agujas y regresaba o avanzaba en tiempo y espacio. Otras veces, sentía ira, deseos de estropear la lectura contra el espejo, que el espejo se rompiera, que los pedacitos rotos se rompieran aún más y éstos en otros más microscópicos, lanzarme un clavado encima de ellos y finalmente mandar todo a la mierda, pero no, siempre fui cinta negra en tragarme el odio, porque sabía que luego llegarían mis células y lo fagocitarían, dando fin a ese odio por apoptosis. Claro, en ese entonces no conocía ese proceso, pero si sabía que tragarse el odio engordaba, y yo quería ser como Buda Gautama. También tenía presente el estrabismo que padecemos todos cuando tenemos furia, no pensamos lo que decimos y luego serán aventuras en pañales de las cuáles nos arrepentiremos. 

Y los correazos de mi papá no eran cosquillas.

Así que mejor cumplo con la lectura.

Mi opinión final tenía que ser una presentación de tesis de grado, sin al caletres, sin copy/paste, sin decir "este, este, este" ni "esto, esto, esto", lo único que faltaba realmente para catalogarlo como tal proyecto era la realización de unas diapositivas alusivas al tema. Solo tenía que opinar. Ser libre. Contar mi anécdota favorita, algo parecido a cuando llegas de un viaje, corto o largo, largo o corto, donde estuviste lejos de tus familiares y amigos, tan solo quieres comentar lo bien que la pasaste, qué lugares visitaste, cuántos pedos compartiste, qué daños hiciste, todo aquello que pasó y no pasó, como método para revivir oportunidades. Así era. 

Ni para mentir. Mi papá ya lo había leído o era un texto del cuál ya tenía conocimiento previo. 

No tenía más opción que hacer las cosas bien. 

Lo único que pedía era que no me colocara a leer la Biblia. - Por favor, lo que sea, pero la biblia no - le decía a mi papá. Fui muy cabrón y hoy, le critico eso: él debió obligarme, tal vez así hubiese encendido esa vela que tengo (por allá, muy escondida), sobre la religión. Hubiese sido más católico o qué se yo, tal como pasó con los cuentos, los poemas, los Buendía, Don Quijote De La Mancha, El principito, etcétera... No es que sea el peor católico. Pero tampoco soy el mejor. Mi crítica es por eso, por no obligarme a leer el mejor libro del mundo.

Al pasar un rato, en plena faena de misión, olvidaba la razón por la que estaba allí, sentado al lado de él, frente a unos párrafos, con un objetivo claro: entender, armar el rompecabezas y tener voluntad de crear mi propia opinión al respecto. Si no entendía, repetía una y otra vez, y seguía repitiendo.

Para mí, los mejores castigos. 

Estoy cien por ciento seguro que ese ha sido el punto de partida a muchas cosas. Fue una cruel pero bonita manera de enseñarme a no solo leer, si no entender y sacar mis propias deducciones, tener ese sentido de autonomía, de criterio frente a cualquier revoltijo de palabras que se atravesara. Lo he visto muy positivo y ha sido repercutido en mi vida diaria. No quiero imaginar cómo, o en qué situación me encontraría actualmente de no haber sido por mi rebeldía de infancia que desencadenaba el ciclo de la epidemia y el castigo de la lectura.

Yo era libre cuando mi mamá hacía ese grito que me daba luz verde para hacer lo que quisiera, ella era libre de expresarlo y de contagiar a mi papá, él era libre de tomar las medidas, de castigarme, de obligarme a leer, yo era libre de escoger entre la Biblia u otro texto y era libre de concretar lo aprendido con posterior convencimiento.

Todos somos libres.

Ustedes son libres leyendo esto. Sería fácil entrar a Wolf team, presionar la tecla 3 y convertirme en wolf o solamente así, con arma, apuntarlos con una AK47 para que entraran obligados a leer las sandeces que vagabundean en mí. ¿Lo estoy haciendo? No, ustedes son libres, todos lo somos.

Y así fueron los Beatles cruzando Abbey Road en Londres.

Y así son las ferias que comenzaron y el estado ha sido libre de realizar actividades. Los que vivimos en el estado somos libres de disfrutarlas.

Es un lástima (realmente no), que esté con seminarios semanales, rotación por medicina interna y con guardias en Genoma Lab. ¡Me encanta este rol! Pero, sus malditas músicas con letras de mierda llegan a mi cuarto, sin tocar la puerta, mucho menos la ventana y las escucho en mi puto oído y eso perturba mi sentido, me incomoda, no me deja estudiar, concentrarme. 

Me gustaría sacar mi cabeza (la de arriba) por la ventana y gritar: ¡Coloquen Aerosmith! o ¡Guns and Roses!

Mejor me quedo quietico. No quiero parar en UCI del HCSC o ser titular de los diarios: "A un cejón lo cascaron con una botella por protestar", "Friki herido por enfrentarse a un gentío de sinoficios", "Pidió cambiar la música y salió con un zapatazo" (esto me recuerda el periodista que lanzó el zapato a Bush, es mi héroe). Sí, así de amarillistas son.

Tan solo me gustaría que le bajaran a la música. Solo un poco. Que escucharan ellos. Si es posible, que todos utilicen audífonos. Ya va, una pregunta: ¿eso existe? ¿Un equipo de sonido con múltiples entradas para audífonos? Cuando hablo de "múltiples" me refiero a "multitud", es decir, muuuuuuuuuuuuuchas entradas, como para unas 500 personas. ¿No existe? ¿Qué mierda están esperando para inventarlo? Otro motivo para escupir a los chinos.

Respiremos.

Volvamos a la tierra.

Volvamos.

¿Y si fuera yo quién estuviera en ese "encuentro social"? No me gustaría que saliera una vieja metiche a gritar como loca desesperada que cambiáramos la música, la trataría de anticuada, ¿cómo no te va a gustar mi música coño e tu madre? O peor aún, que le bajáramos volumen, ¡venga y bájale a éste! Qué pesadilla. Ya me ha pasado, por eso digo, qué pesadilla otra vez eso.

Ellos son libres de escuchar al volumen que les venga en gana lo que deseen y suspiren, así como yo soy libre de estropearle los tímpanos a mis vecinos con mi rock alternativo.

¿Y por qué no?

Cada quién en su planeta. Sí. En mi caso, seguiré permaneciendo en Marte o en Júpiter... O en Plutón. ¿Dónde carajos estoy?

No sé. Lejos o cerca de ustedes. Pero compartimos el mismo sol. Entonces, estamos cerca. 

TICTAC, TICTAC

Hoy, sin castigos ni nada que ver, terminé de leer: Depois daquela viagem, traducido al español como título ¿Por qué a mí? de Valéria Polizzi. Éste libro me lo recomendó Yorg. 

- Wil, te prestaré dos libros: ¿Por qué a mí? y Ami, el niño de las estrellas.

Tengo que admitir que me ha saturado de recomendaciones, es recíproco, aunque más a la inversa, pero alta vida para éste tipo de personas. Porque entiendes que se la llevan muy bien cuando son así. 

Y como pasaba con mi papá, el cierre es una discusión donde compartimos experiencias y debatimos nuestros puntos de vista. Muchas veces coincidimos. La mayoría de veces no. 

¿Ya ven? De algo sirvió.

Lo mío no ha sido generación espontánea, tampoco congénito ni creo en eso que dicen por ahí de "la pasión se lleva en la sangre", es un cuerpo extraño, ¡los leucocitos no aceptarían pasión en su espacio vascular! ¿Acaso existen pruebas para medir los niveles de pasión séricos? 

Todo tiene un por qué. Un para dónde. Y un cuándo.

Solo que si nos colocan un fucking reloj, tictac, tictac, tictac, tictac, la cagamos.

Pero como nadie es perfecto... 

Decía Polizzi:

"Si mirara el reloj de la cocina, vería que aún quedaban muchos minutos. Y si mirara el reloj de la vida, vería que hoy ya estaría licenciada".

Después de todo, San Agustín de Hipona sostenía que el libre albedrío supone la posibilidad que tiene el hombre de elegir entre el bien y el mal. 

Es un concepto aplicado a la libertad del ser humano para obrar bien o mal. No obstante, él distingue que lo que se considera como libre albedrío es el buen uso de esta libertad. Según el determinismo, toda conducta o elección humana tiene su raíz en una causa, de modo que nuestras decisiones estarían determinadas indefinidamente por todas las causas que las preexisten, lo cual significaría que no hay elección posible y que el libre albedrío en realidad no existe. No obstante, también existe la postura opuesta, esgrimida por los liberales, quienes no reconocen la tesis de los deterministas y, por lo tanto, afirman que el libre albedrío sí existe.

Para mí, existe. 

Sin prejuicios y con estrellas. ¡Motherfockers!

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10 comentarios

  1. Me gustó, coñoelabadre.

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  2. Por qué a mí es una historia realmente emotiva , de como se puede vivir aún teniendo SIDA, de como se pueden ir haciendo todas las cosas que quieres y que el hecho de tener la enfermedad no es motivo para el aislamiento

    Pero este libro también es una ayuda a los demás, no sólo a las personas enfermas, es un libro con el que podemos ver todo lo que rodea a la enfermedad, incluida la incompresión de muchas personas, los prejuicios que éstas tienen a las personas que están enfermas.

    Es un libro muy recomendable para todas las personas, por la historia que cuenta, por como la afronta su protagonista, sobre todo por su valentía a la hora de enfrentarse a una enfermedad tan terrible, sobre todo es un libro muy recomendable para los adolescentes ahora que la enfermedad no ocupa las portadas de los telediarios y parece que ya no importa tanto, es importante recordar que todavía sigue ahí acechando en la oscuridad

    Gracias por mencionarlo, lo tomaré como una recomendación hacia los que te leemos

    Diana A.
    PD: Linda redacción

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    1. ¿Qué sucedería si un día cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera, nos informan que tenemos SIDA y que nuestra vida se reduce a unos escasos años? Hoy por hoy estamos, o creemos estar, muy informados, pero aún así, día tras día los casos crecen, es posible que en realidad sepamos menos de lo que creemos saber o bien que nos creamos indestructibles.

      Es el primer libro de Valeria, aunque ha escrito ya otro, pero desconozco si se puede comprar ya en Venezuela o está aún sin traducir. Como indica en el relato inicial de libro, nunca se imaginó escribiendo un libro, y de no ser por una promesa a sus amigos nunca lo habría hecho. Maravilloso, fácil y rápido de leer, escrito con un buen humor y con ganas de que la gente no cometa el mismo error que ella cometió con 15 años.

      Gracias por la opinión, Diana. ¡Abrazos!

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  3. Paráfrasis sensual implícita en todo momento

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    1. Después de releerlo un par de veces lo pude entender. Gracias Mary, supongo, hahahaha...

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  4. Deberias escribir mas seguido

    teodioteodioteodio

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    1. Todos los días escribo, días aleatorios publico. Un detalle: tiempo. Las 24 horas se quedan diminutas. ¿Te unes a mí para conformar una liga justiciera y así alargar éstas horas? Hacer el día más largo. Estaría conspirando con muchas teorías, pero, me arriesgo. ¿Te arriesgas?

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