Ácido sin Ribonucleico

Se suponía que debía hacer algo por el mundo

01:00 Wilander Dávila 2 Comentarios Etiqueta:

   

El sábado me acosté no tan borracho que morí mientras dormía y al otro día me levanté igual. Descuidado. No tuve respeto ni por mi propia muerte o qué se yo. Me fui al trabajo, cuando estaba cargando agua del filtro me di cuenta que estaba chorreándome por todo el brazo. No sentía nada. En eso empecé a darme cuenta: era domingo y yo estaba en mi sitio de despojo social, con razón no había nadie y el agua salía bien fría. Me hice un café y me senté en la computadora. El café estaba hirviendo. Se notaba que el humo salía erupcionado del vaso con v labiodental. Noté inmediatamente lo extraño de la situación. Estaba dulce. Alguien había usado mi mate. Y no solo eso. Me sentía muerto.

Inmediatamente me metí en google para ver qué podía hacer. No en cuanto a reanimación porque eso no serviría de nada. Entre los 160.000 primeros resultados encontré que podía viajar al pasado, a mí pasado. Antes que nada preferí ir a remendar ese error grosero que cometí. No, no el de la borrachera, por lo menos no la última. El del viernes. Iba a volver a esos minutos gloriosos donde la meta es el sexo y el camino es la joda. Iba a ir a redimirme. Iba a ir a aconsejarme solo. A demostrarle a mi yo pasado cómo debían ser las cosas.

Lo primero que hice cuando llegué fue ocultarme, caí en plena noche. No vaya a ser que me vea de golpe, con lo cagón que era es muy probable que al segundo estemos los dos muertos. Yo en el futuro y él de un susto. Llegué a eso de las 9:00 p.m. y me puse detrás de un mueble. No sé bien que año era, pero sé lo que estaba viendo. Unas líneas borrosas en la tele que se balanceaban de lado a lado, tenían colores fuertes: verdes, rosas, azules y muchos grises. El sonido estaba en dos. Y sí, los dos lo vimos. Era un pezón. Qué momento. El beneficio de la sintonía fina. De no ser por Venus hubiera vendido ese televisor. Me tengo que acordar de decirme a mí del pasado que en quinto año no comenté lo que pasó con ese televisor.

La mañana siguiente me seguí a mi mismo a la universidad. La niebla iba del cielo hasta las rodillas, caía como una pesada sábana de mil doscientos hilos, así que me pude poner bien cerca. Debían hacer unos 2 grados con menos 1 de sensación térmica, de tener el beneficio de viajar al pasado traten de hacerlo siempre con calor, yo iba en franelilla, y yo super abrigado. Entré al centro rápidamente para evitar sospechas y me metí en un año inferior. Había tanta gente que no iban a notar que era extraño. Otra recomendación, si viajan al pasado y van a la escuela no lo hagan un día de examen. Si en esa época me costaba retener información de un domingo a la noche al lunes imaginen lo que es retenerlo durante años y más aún después de morir.

Muchas veces se dice que uno nunca se arrepiente de lo que hizo, sino de lo que no. Bueno acá comenzaba el juego. Tenía en mis planes reemplazarme a mí mismo y jugármela. Fui derecho al pasillo y directamente le fui a hablar a ella. Había faltado y para colmo me agarró una coordinadora donde no debía. Ahora empiezo a recordar por qué razón casi me expulsan de la vida. Busqué otro camino, el anterior, me increpé a mi mismo y me expliqué cómo debían ser las cosas. Pero no salió como lo planeado. Apenas hablé me pegué un derechazo directo al mentón, aunque yo mismo sé que me apunté a la nariz. Podría haberlo esquivado si recordara que iba a hacer eso. Luego me insulté de arriba abajo por haber dejado la facultad, no una sino dos veces. Me expliqué y recriminé a mi mismo durante 4 horas. Llegué tarde a cenar. El del pasado. Y yo, el otro me quedé en un kiosco comiendo unos Doritos con Chinotto. Sí había Coca-Cola pero no me alcanzaba.

Al otro día seguimos discutiendo. Me esperé en la puerta a las 8:05 a.m. y perdí el primer módulo. Me dije háblale, háblale. Y entró. Esa misma noche fue una de las primeras borracheras. Vi que se acercó, no me dejé escuchar a mi mismo pero desde la ventana veía que iba todo bien. Los perdí de vista, algo recuerdo de esa charla pero no viene al caso. 

Eso cambió mi vida. De hecho no fui informático ni comunicador social como estaba planeado. Y no viví más ahí después de ese año, tampoco volví seguido. Y ahora cambió todo. Veo que en mi presente no descubrí ninguna tecnología, ni inventé nada. Veo que el filtro de agua sigue en el mismo lugar pero es otro laboratorio. Está la tele prendida e increíblemente dicen que sudamérica es tercermundista. Veo una foto en el escritorio en la que mis padres siguen juntos. No sé que habré hablado con esa chica pero sea lo que sea no toco más nada, total todo el mundo va a estar tan muerto como yo.

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