Ácido sin Ribonucleico

El arte de la guerra

15:28 Wilander Dávila 8 Comentarios Etiqueta:


Ok, la historia comienza así... El tipo que estoy apuntando entra a la sala, viste elegante y seguramente está tratando de imitar los gestos de Sean Connery en cualquier película de James Bond. Las mujeres le otorgan más de una mirada, porque hay que reconocerlo: El tipo tiene pinta; pero lo desestiman tan pronto notan que "está borracho como una cuba". Se detiene frente a una compañera, notoriamente embarazada, le habla en inglés... Al recibir respuesta en francés, le balbucea las pocas palabras que aprendió sirviendo en el exterior... Comienza a mezclar los idiomas, italiano, francés, inglés... Intercala brillantemente frases de películas... Consigue hacerla reír... Le toma la muñeca, resguardando el detalle de no presionar demasiado el reloj de pulsera... Con la otra mano le desliza una tarjeta de presentación en el bolsillo de la bata... Los ojos del salón recaen en el hijo de puta... Hay que concederle el mérito, el muy bastardo sabe cómo hacer reír a una mujer...

Luego, (ya tiene la atención de los presentes), golpea la copa con las llaves y se para sobre una silla... comienza el discurso: 

"Sé muy bien, damas y caballeros, que mi rostro es absolutamente desconocido para todos… Me presento, soy su jurado en el día de hoy, me encantaría darles en el gusto diciendo que es un honor formar parte de su exclusiva reunión de altas esferas, y que agradezco la exposición de estas joyas en esta presentación… Pero no podré sino decirles que vengo a robarlas"...

A su derecha -apuntó con la mano perfectamente extendida, hay que ver el carisma del maldito- se encuentran apostados tras el vidrio dos de los mejores francotiradores del mundo, a su izquierda, una carga explosiva que volaría la mitad de la ciudad, el detonador se encuentra seguramente oculto, ahora si me permiten (caminó hasta mi y se llenó de pelos los bolsillos), me voy".

Y fue así como consiguió robarnos nuestra historia clínica, las noches de estudio y una que otras ganas de enfrentarnos, nunca se encontraron los francotiradores... Lo de la bomba... Otra gran mentira, el malnacido entró y robó millones por nerviosismo, armado de la boca y un traje de alta costura... Y ahora tiene el descaro de pasearse libremente por las calles del mundo... Yo lo reconozco, porque estaba presente en el salón del robo. ¿Cómo no reconocerlo?... Fíjate como mira de reojo a esa compañera de 20 años. 

Fue toda una inyección de adrenalina. 

- ¿¿¿Acaso es un combate???

Tal vez no nos preparamos bien para esta cruzada y me culpo por este delito, pero, volveremos a vernos, y si hay algo que aprendí de Sun Tzu, es que los mejores militares no son los que ganan todas las batallas, sino los que consiguen que se rindan sin lucha los ejércitos enemigos.

¿No es la realidad aquella enfermedad que nos hace caer? se puede estar enfermo toda una vida, pero este dolor a pesar de ser de distintas partes se sentirá igual. Si se nace con el padecimiento del esfínter, incluso alguna neoplasia existencial se sentirá como tal. 

Cortázar decía que el caracol segrega y la nube inhala, que todos éramos recayentes. ¿Pero para recaer no es necesario caer primero? no es necesario confiarse, las cosas caen ya sea por: gravedad, tiempo, creatividad o mierda en mal estado. Se le toma cariño a la caída, a las cosas que caen y entonces uno intenta atajarlas todas ellas, además de abismo la realidad tiene forma onírica vertical, que enfermedad. Y uno es tal vez enfermo, agazapado, balanza que estira los brazos ¿Acaso no se intenta tomar todo lo que cae? por lo menos para caer juntos con algo en esta vida. Uno toma todas estas cosas y las guarda, para mí siempre terminan en el cardias, ácido clorhídrico que asciende por mi esófago, en fin, todo o nada. 

... Es que me causa curiosidad la puta secuencia de números primos de Vega, a 25 años luz, pero me enferma, como a Ellie...

Tendría que estudiar más... Tendría que estar a la pata de un doctor, aunque para Gonzalo Arango, otro recayente (Porque los escritores son esos recayentes comunes, caen con las cosas para sentirlas. si se quiere escribir sobre el barro hay que apartarlo y caer, recaer junto a él) los escritores no son más que los doctores que viven entre las vísceras para conocer la enfermedad, es su pluma el bisturí para aliviar todas estas cosas, entonces;

Caigo, sufro, siento, enfermo, recaigo y al final después de embarrarme de todo esto me pongo a escribir el nombre que le pongo, por ahora solo un reflujo gastroesofágico. 

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8 comentarios

  1. "los mejores militares no son los que ganan todas las batallas, sino los que consiguen que se rindan sin lucha los ejércitos enemigos"

    Me encanto esa fraccion del texto y me encanto el titulo.

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    1. En referencia al "Arte de la guerra" de Sun Tzu. Es un libro donde el poder está moderado por una corriente subterránea de ese humanismo que en China se llama taoísmo.

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  2. Tendrás que estudiar más? es enserio?

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  3. Soy fan de como relatas chico...

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