Ácido sin Ribonucleico

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana

16:50 Wilander Dávila 3 Comentarios Etiqueta:

Siempre que intercambio ideas con el Dr. Néstor Meza, mi jefe, aprendo y en ocasiones me deprimo. Y es que es tan fanático de la saga de Star Wars, como yo. Y así como decía Clausewitz que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Así que Star Wars es política, aunque solo sea por su contenido bélico. Pero, afinando más al contenido habitual de este medio, el doctor me hizo una pregunta, este fin de semana: Wil, ¿Hay política exterior en Star Wars? 

Sinceramente, no supe qué decir. Tuve tantos sentimientos encima y tantos pensamientos en mi cabeza que se me hizo complicado organizar un poco mi mente y dar una opinión acerca de esta historia. Voy a tratar de esforzarme un poco, sobretodo porque se trata de mi saga favorita e incluso, escribiendo, se torna un poco difícil hablar sobre un mundillo que me ha cautivado desde pequeño.

Pero. ¿Por dónde iniciar?

Empezaré por responder la pregunta del primer párrafo.

La respuesta corta es que no. No la hay.

Los regímenes políticos que aparecen en la saga galáctica (República, Imperio, Primera Orden y Resistencia) son todos sistemas hegemónicos que abarcan toda la galaxia ficticia en la que se desarrollan las películas. Las guerras que se narran son siempre guerras civiles y no de conquista o anexión. Los bandos en conflicto se disputan el gobierno de la galaxia en su conjunto, no el control de sistemas estelares que tuvieran regímenes propios independientes de Coruscant, el planeta capital de la Galaxia.

Es cierto que alguna vez aparecen sistemas y planetas que no parecen estar sujetos a ninguno de los Gobiernos, pero se da a entender que son sitios muy alejados; formalmente, bajo la autoridad republicana o imperial, pero cuya escasa cercanía e importancia hacen que el control estatal sea muy tenue.

Estos planetas, como Tatooine, están bajo el dominio de estructuras de poder informales y no estatales, como el control de líderes mafiosos a lo Jabba el Hutt. Se podría decir que esta política imperial, en el sentido político, no en el del Imperio galáctico, prácticamente no existe, dado que todo el mundo conocido está sujeto a un único tipo de régimen.

Las diferencias estriban en las tácticas y las formas de gobierno de cada una de las facciones que guerrean.

En la Guerra de los Clones, hay una primera guerra civil provocada por la invasión del planeta Naboo por la Federación de Comercio. Esta invasión no pretende anexionarse el planeta, sino que es una forma de coerción a su Gobierno para que acepte las condiciones de un tratado comercial. Algo así como si Euskadi invadiera La Rioja para forzar a su presidente a ampliar la denominación de origen de sus vinos. Este incidente escala ante la incapacidad del Senado Galáctico y de los caballeros Jedis para arbitrar el conflicto, por lo que se termina convirtiendo en una guerra de secesión en la que los planetas controlados por entidades comerciales (Clan Bancario, Federación de Comercio y los fabricantes de armas geonosianos), quieren separarse de los planetas Estados que forman la República.

Esta primera guerra civil resuelve con la transformación de la República en un Imperio galáctico, que concede poderes especiales e ilimitados al canciller Palpatine, que pasa de líder electo por un parlamento, el Senado galáctico, a monarca absoluto de la galaxia.

Una vez se declara el Imperio, este reprime a los secesionistas mediante tácticas colonialistas, como ejecuciones en masa, ataques a la población civil, terrorismo de Estado y el mantenimiento del orden mediante el terror y estrategias de tierra quemada para privar de recursos a cualquier intento de oposición.

La construcción de las diferentes Estrellas de la Muerte (estaciones espaciales capaces de destruir un planeta de un solo disparo), combina toda estrategia de guerra colonial en una solo arma. Estas hacen ejecuciones en masa ejemplarizantes; son una herramienta de terror que busca que la población culpe a los rebeldes cada vez que se usa y que, al eliminar planetas enteros, priva de recursos al bando minoritario, en este caso la Rebelión.

Aunque el Imperio se suele asimilar a los nazis, lo cierto es que su comportamiento, definido por el racismo, discriminan o esclavizan a las razas no humanas que aparecen en las películas, las ejecuciones masivas y las imposiciones culturales, tiene mucho más que ver con el imperialismo colonial del siglo XIX que con el III Reich, algo que puede ser intencional o inconsciente, como el acento británico de los oficiales imperiales, por cierto.

Las tácticas imperiales, pese a ser una ópera espacial, no dejan de tener cierto primitivismo: el despliegue de las superarmas del Imperio, desde los cuadrúpedos AT-AT a los enjambres de cazas TIE, no dejan de tener cierto componente de guerra napoleónica industrializada, como en la Primera Guerra Mundial.

La República galáctica se caracteriza como un régimen débil y burocrático, una especie de mezcla entre las Naciones Unidas, la Unión Europea y la República de Weimar. Los partidarios de la democracia se enfrentan al desafío de lograr unas instituciones estatales que abarquen millones de planetas habitados, resuelvan sus conflictos pacíficamente y hagan cumplir sus leyes, hasta tal punto que dependen para ello de la orden de guerreros magos-monjes, los caballeros Jedis, lo cual ha hecho que más de una persona señale que la República es una teocracia con elecciones, como Irán.

Con respecto a las próximas películas, aún no sé si habrá algo de política exterior; sí más guerra civil galáctica. Y más política por otros medios en una galaxia muy muy lejana.

Lo que si sé es que no es sólo una historia donde sacerdotes y monstruos pelean con espaditas por la galaxia. ¡Fmmm! ¡Fmmm!

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3 comentarios

  1. Buen artículo, pero hay un error fundamental,aunque menor si obviamos el episodio VII: La Primera Orden y la Nueva República son Estados separados. Entre el episodio VI y el VII se firmó un armisticio con el que el Imperio se retiraba a los planetas exteriores, permitiéndole continuar como entidad política independiente. Este dato no se muestra explícitamente en las películas, razón por la cual muchos espectadores (yo me incluyo) no terminásemos de entender de donde venían estos nuevos villanos.

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  2. Buenísima la comparación entre Euskadi y la Federación de Comercio. Aún me estoy riendo! Yo soy fan de las películas, aunque no sigo mucho los comics.

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  3. ¡Muy buen artículo! sin embargo creo que hay que hacer una pequeña aclaración, durante las guerras clon, la Confederación estaba formada por varios planetas que no pertenecían a la República, lo que pasa es que muchos planetas de la República se querían pasar a este nuevo gobierno galáctico por lo que se los conocía como los Separatistas. Cuando se forma el Imperio este absorbe tanto a los planetas de la República como a los de la Confederación. Por lo que se podría decir que hubo un momento en que había 2 gobiernos diferentes en la galaxia.

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